“Buscad el bien y no el mal, y viviréis”. Sabias y hermosas palabras de Amós, que nos invitan a seguir el camino que tú nos señalas y que es un camino seguro y un sendero en el que nos acompañas y nos proteges. Tus caminos no son nuestros caminos ni tu pensamiento nuestro pensamiento. Perdona las ocasiones en que hemos desviado nuestro caminar, y nos hemos perdido del sendero del bien y esto nos lleva a un camino equivocado y a sentirnos lejos de nuestros hermanos. No permitas que vayamos a juzgar a nadie ni rechazarlo. Que dejemos el juicio solo para ti porque solamente tú conoces lo que está ocurriendo en nuestro corazón y en el de nuestros hermanos. Haznos afables y compasivos y no permitas que te rechacemos con nuestras actitudes negativas o pesimistas como la tuvieron los porquerizos y, al contrario, nos alegremos por lo que haces por nosotros y nuestros hermanos que pasen dificultades. Este miércoles regálanos los dones de humildad, sencillez y optimismo y haz que nuestras acciones sean para glorificarte.
Gracias, señor por este fabuloso mes que inicia para cada uno de nosotros y que esperamos nos regales bendiciones de generosidad de amor servicio y solidaridad, permítenos vivir los días del mes sembrando en nuestros corazones y el de nuestros hermanos la esperanza y el consuelo, la fe y la caridad, porque es un mes dedicado maternalmente a nuestra Madre Santísima. Con dos advocaciones muy hermosas como son nuestra Señora del Carmen en nuestra madre la virgen de Chiquinquirá. Bajo el Amparo maternal nos colocamos y pedimos a la Madre celestial que nos proteja y nos acoja en su santo manto y en tu bendito Regazo. Bendícenos abundantemente en este día. Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. Amén.
Un muy feliz y maternal. Inicio de mes.
Palabra del Papa
“Desencuentros familiares, desencuentros testimoniales, desencuentros en el anuncio de la Palabra, y del mensaje, desencuentros de guerras, desencuentros de familias, o sea el desencuentro, la división, es el arma que el demonio tiene. Y entre paréntesis les digo que el demonio existe. Por si alguno tiene dudas, ¿no? Existe y se las trae. Y el camino es el desencuentro que lleva a la pelea, la enemistad. Babel, ¿no? Así como la Iglesia es ese templo de piedras vivas, que edifica el Espíritu Santo, el demonio edifica ese otro templo de la soberbia, del orgullo, que desencuentra, porque cada cual no se entiende, porque habla cosas distintas, que es Babel, ¿no? De ahí que tenemos que trabajar por una cultura del encuentro. Una cultura que nos ayude a encontrarnos como familia, como movimiento, como Iglesia, como parroquia. Siempre buscar cómo encontrarse” (S.S. Francisco, al Movimiento de Schoenstatt, 24 de octubre de 2014).
