En un ambiente fraterno y participativo, la reunión fue iluminada a partir del texto bíblico de 1 Samuel 3.
Luego de la bienvenida a dos nuevos diáconos permanentes y la presentación de cada uno de los asistentes, monseñor Rafael dirigió una reflexión sobre la identidad del diácono permanente a partir de párrafos extractados del “Informe síntesis del Sínodo”.
Con base en el texto, se resaltó la labor del Diácono Permanente en el servicio a la Palabra, la liturgia, pero, sobre todo, de la caridad. Se enfatizó el servicio a las parroquias, la evangelización, la cercanía a los pobres y migrantes, el compromiso en el mundo de la cultura y la educación, la misión de agentes, la investigación teológica, la animación de los centros de espiritualidad y los demás compromisos propios de su identidad.
También se hizo la invitación a los diáconos a hacer una presencia más asidua en la pastoral familiar y a definir un estilo propio a partir de una actividad pastoral que se les facilite y que les guste.
Al final, Monseñor Rafael invitó a los diáconos a tener un ritmo de formación permanente con sentido sinodal.

