Numerosos laicos y consagrados al servicio de Dios en la Iglesia en Bogotá son una buena noticia. A medida que se hace evidente cuántas personas quieren ser misioneras, se impone la urgente tarea de organizar tareas, distribuir funciones, organizar zonas y territorios, de modo que la labor sea del mayor provecho posible. Y puede ser también ocasión para que cada vez, con mayor claridad, la Arquidiócesis pueda dedicar sus mejores esfuerzos, personas y recursos, esencialmente a evangelizar, a hacer presencia de Dios, con la predicación de la Palabra, con la celebración de los sacramentos, con la oración compartida y siempre con una caridad incesante.
La Arquidiócesis tiene muchos obreros

Nueve ministros ordenados nuevos para el servicio de la Arquidiócesis de Bogotá.
