Pasar al contenido principal

#EvangelioDominical - El Reino que contrasta con el mundo

https://arquimedia.s3.amazonaws.com/28/2017/evangelio-dominical-21-octjpg.jpg

Servidor y esclavo son dos términos que Jesús presenta en continuidad, y con ello nos invita a pasar de ser ‘servidor de los demás’ a ser ‘esclavo de todos’.

En el episodio que leemos hoy en el evangelio de la misa (Marcos 10, 35-45) a medida que el grupo se acerca a Jerusalén los discípulos presienten que se aproximan a la manifestación del Reino de Dios; es probable que intuyan que la llegada del Reino signifique la exaltación de Jesús a la manera de los reyes del mundo, entonces Santiago y Juan quieren asegurar para sí los primeros puestos en el Reino de Jesús. En el fondo piensan que la salvación que ofrece el Mesías conservará las estructuras y las maneras a que estamos acostumbrados. Una salvación que consiste en una ‘copia mejorada’ de este mundo.

Desde esta perspectiva, Santiago y Juan abordan a Jesús buscando asegurar los primeros lugares dentro de aquel orden retocado, sin embargo, la respuesta de Jesús –«No saben lo que piden»– es tanto como decir ‘Ustedes no alcanzan a dimensionar lo que significa el Reino’.

Jesús insiste en el destino del Mesías y en la comprensión de la salvación como seguimiento para participación en este destino: beber el cáliz que él va a beber y bautizarse con el mismo bautismo. El cáliz hace referencia a los sufrimientos de la pasión de Jesús, con el mismo sustantivo pide Jesús al Padre que lo libre del sufrimiento en la oración en el huerto, después de la última cena. El bautismo, en este contexto del viaje a Jerusalén, indica la acción de sumergirse en el agua sin hacer pie en el fondo, es decir, beber el cáliz y bautizarse en el mismo bautismo es una invitación a asumir el destino de Jesús.

Esta primera parte del evangelio de hoy presenta la discrepancia entre las aspiraciones humanas de Santiago y Juan y la propuesta de salvación que realiza y nos ofrece Jesús.

La segunda parte se abre con los celos manifiestos de los otros diez miembros del grupo. Jesús aprovecha este escenario para proponer dos enseñanzas: «Ustedes saben que… No será así entre ustedes», la primera enseñanza apunta hacia mirar críticamente la manera como está organizado el poder en el mundo, aquello que aceptamos como ‘normal’; la segunda enseñanza es una invitación para asumir el modo cristiano de ejercer la autoridad.

‘Ustedes saben’ es una manera de referirse a un hecho dado y aceptado: ‘Eso se sabe’, solemos decir. Así nos referimos a una manera de proceder muchas veces legitimada por el uso frecuente.

Fijémonos en la denuncia de Jesús. «Los que son reconocidos como jefes», llamándolos así, Jesús manifiesta que se trata de personas que por sí mismos no tienen autoridad; estamos acostumbrados a que éstos traten despóticamente a sus súbditos, ellos se mantienen en su posición porque se ve ‘normal’ que abusen del poder.

Hay otro grupo, «los grandes»; en este contexto entendemos esta referencia de Jesús a quienes hoy solemos llamar ‘mandos medios’; nos hemos acostumbrado a ver como ‘normal’ que ellos nos hagan ver que ejercen el poder.

«No será así entre ustedes», es claro el contraste; Jesús quiere una comunidad diferente a lo que estamos acostumbrados a ver como ‘normal’. Al proponer el ejercicio de la autoridad dentro de la comunidad cristiana Jesús emplea dos términos: servidor y esclavo: «el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos».

Servidor y esclavo son dos términos que Jesús presenta en continuidad, y con ello nos invita a pasar de ser ‘servidor de los demás’ a ser ‘esclavo de todos’.

En el ambiente en el que se escribe el relato de Marcos, ‘esclavo’ es alguien que ha entregado su libertad y trabaja sin esperar un salario.

Esta manera de ser y servir a todos es la que emplea Jesús mismo para explicar el sentido de su muerte, Él se entrega por todos; la ofrenda de su vida, su muerte, es la forma de servir a todos.