Al final del evangelio de la misa del domingo anterior Jesús advertía sobre la necesidad de recibir el Reino de Dios como un niño, el evangelio de hoy nos lleva a comprender que lo opuesto a ser como un niño, es ser rico.
La escena del evangelio de hoy se abre con una persona bien intencionada que se acerca corriendo a Jesús y le formula una inquietud: «¿Qué haré para heredar la vida eterna?» Se trata de un israelita piadoso, observante de la Ley, que ha comprendido la necesidad de agregar obras a la fe.
Preguntado acerca del ‘hacer’, Jesús responde a su interlocutor con lo que se conoce como ‘segunda tabla de la Ley’, esto es, los mandamientos que se refieren a la relación con el prójimo.
El piadoso israelita reconoce con confianza que desde joven viene cumpliendo todas aquellas exigencias.
En este punto es importante para nuestra comprensión la manera como se expresa el personaje: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud», lo que podría interpretarse ‘desde que entré en mi juventud’; o dicho de otra forma, ‘desde que dejé de ser niño, para entrar en la juventud, he venido cumpliendo todo eso’.
Esta manera de leer nos evoca el final del evangelio de hace ocho días: «el Reino de Dios pertenece a los que son como niños». La insistencia en el hacer ha sustraído de la vida de este personaje la condición que Jesús anuncia como necesaria para entrar en el Reino: «Les aseguro que no entra al Reino de Dios el que no lo recibe como un niño».
De nuevo interviene Jesús y dice que todo el ‘hacer’ no es suficiente, para ello mira al joven amándolo y lo invita a ser discípulo, lo convida a asumir el estilo de vida del Maestro: «Te falta una cosa: ve y vende todo lo que tienes y dales el dinero a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme».
Desprenderse de todo en favor de los pobres, como ha hecho Jesús para experimentar que Dios lo es todo. Jesús propone a este hombre pasar de estar satisfecho, porque hace, a comenzar a vivir ya desde ahora y aquí la vida eterna.
Pero este hombre tiene un enorme impedimento: es rico, es decir, ha puesto su confianza en los bienes que posee. No está dispuesto a volver a ser como un niño y se va enfadado.
En un segundo momento del texto Jesús, mirando alrededor, agrupa a sus discípulos para proponerles una enseñanza fundamental que va ‘in crescendo’: Jesús primero habla de la dificultad que existe para entrar al Reino entre «los que tienen la riqueza»; luego dice de la imposibilidad de los ricos para entrar el Reino. Pasa de ‘dificultad’ a ‘imposibilidad’; dificultad de quienes tienen puesta su confianza en las riquezas e imposibilidad de los ricos.

