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Domingo 5º del Tiempo Ordinario10 febrero de 2019

… Encontrándose Jesús una vez a orillas del lago de Genesaret,

la multitud se amontonaba a su alrededor para escuhar la palabra de Dios…

 

( Lucas 5, 1-11 )

 

 El relato comienza con una escena asombrosa. Jesús está de pie a orillas del lago, y la gente se va agolpando a su alrededor para oír la Palabra de Dios. No vienen movidos por la curiosidad. No se acercan para ver prodigios. Solo quieren escuchar de Jesús la Palabra de Dios. No es sábado judío. No están congregados en la cercana sinagoga de Cafarnaún para oír las Escrituras que se leen al pueblo a lo largo del año. No han subido a Jerusalén a escuchar a los sacerdotes del Templo. Lo que les atrae tanto es el Evangelio del Profeta Jesús, rechazado por los vecinos de Nazaret.

También la escena de la pesca es sorprendente. Cuando de noche, en el tiempo más favorable para pescar, Simón Pedro y sus compañeros trabajan por su cuenta, no obtienen resultado alguno. Cuando, ya de día, echan las redes confiando solo en la Palabra de Jesús que orienta su trabajo, se produce una pesca abundante, en contra de todas sus expectativas.

 En el trasfondo de los datos que hacen cada vez más patente la crisis innegable entre nosotros: la Iglesia Católica está perdiendo de manera imparable el poder de atracción y la credibilidad que tenía hace solo unos años. No hemos de engañarnos.

Los católicos venimos experimentando que nuestra capacidad para transmitir la fe a las nuevas generaciones es cada vez menor. No han faltado esfuerzos e iniciativas. Pero, al parecer, no se trata solo ni primordialmente de inventar nuevas estrategias.

 Ha llegado el momento de recordar que en el Evangelio de Jesús hay una fuerza de atracción que no hay en nosotros. Esta es la pregunta más decisiva: ¿Seguimos "haciendo cosas" desde un Iglesia que va perdiendo atractivo y credibilidad, o ponemos todas nuestras energías en recuperar el Evangelio como la única fuerza capaz de engendrar fe en los niños, mujeres y varones de hoy? ¿No hemos de poner el Evangelio en el primer plano de todo?.

 

 

Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.

Canónigo Catedral Primada y Párroco San Luis Beltrán