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25-dic.-2023, lunes de la Natividad del Señor

Iniciemos nuestra semana dando el testimonio de los ángeles: “Hoy ha nacido el Mesías, el Señor”

“Noche de paz, noche de amor”. “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”. Palabras hermosas para decir en este día: felices pascuas, que Jesús recién nacido haya traído mucha felicidad y muchos anhelos de paz, esperanza y mucha caridad. Te pedimos, Señor, que este tiempo privilegiado, la noche del verdadero amor, signifique para nosotros un nuevo amanecer, un nuevo caminar y un deseo de verdadera fraternidad. Gracias, Señor, por haber nacido en nuestros corazones, en nuestros hogares y en nuestras familias. Hoy te queremos pedir que no salgas de nuestras vidas. Danos fortaleza, para servir verdaderamente en amor, humildad y sencillez y permite que estos buenos deseos sean para nosotros la felicidad de contar siempre contigo.

Un fraternal abrazo y mis deseos de alegría y felicidad. Y lo más importante, que lo hayamos compartido en familia. Mis bendiciones para todos. El mejor regalo que recibo: su cariño y amistad. 

Feliz día para todos. Iniciemos nuestra semana dando el testimonio de los ángeles: “Hoy ha nacido el Mesías, el Señor”.

PALABRAS DEL SANTO PADRE

En este día de celebración volvemos nuestra mirada a Belén. El Señor viene al mundo en una cueva y es colocado en un pesebre para animales, porque sus padres no pudieron encontrar alojamiento, a pesar de que había llegado el momento de que María diera a luz. Él viene entre nosotros en el silencio y la oscuridad de la noche, porque la Palabra de Dios no necesita focos, ni clamor de voces humanas. Él mismo es la Palabra que da sentido a la existencia, Él es la luz que ilumina el camino. “Vino al mundo la verdadera luz —dice el Evangelio— que ilumina a todo hombre” (Jn 1,9).

Jesús nace entre nosotros, es Dios-con-nosotros. Él viene a acompañar nuestra vida diaria, a compartirlo todo con nosotros, alegrías y tristezas, esperanzas y angustias. Viene como un niño indefenso. Nacido en el frío, pobre entre los pobres. Necesitado de todo, llama a la puerta de nuestro corazón para encontrar calor y refugio.

Como los pastores de Belén, dejémonos envolver por la luz y vayamos a ver la señal que Dios nos ha dado. Superemos el letargo del sueño espiritual y las falsas imágenes de la fiesta que nos hacen olvidar quién celebra. Dejemos el ruido que anestesia el corazón y nos lleva a preparar adornos y regalos en lugar de contemplar el Acontecimiento: el Hijo de Dios nacido por nosotros. (Mensaje Urbi et Orbi, 25 de diciembre de 2022)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.